El corte inglés es un término que se refiere a la práctica de cortar los bordes de las alas de una avión de manera que, cuando el avión desciende hacia la tierra, estos bordes no estén tan afilados como lo están en subida. Esto permite una mayor fricción y, por lo tanto, una mejor control sobre el aterrizaje.
La razón detrás de este corte se remonta a la época en que los aviones eran más propensos a sufrir daños durante aterrizajes. Los bordes de las alas estaban muy afilados, lo que aumentaba el riesgo de golpes y fracturas en el revestimiento de las alas durante el aterrizaje.
El corte inglés se convirtió en un estándar en la industria aérea durante décadas, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, con la mejora en los materiales y tecnologías utilizados en la fabricación de alas, el corte inglés perdió su relevancia y se convirtió en un concepto más teórico.
Además de reducir el riesgo de daños durante aterrizajes, el corte inglés también ofrece varios beneficios adicionales. Por ejemplo:
Sin embargo, también hay algunas desventajas asociadas con el corte inglés. Algunas de ellas son:
En la actualidad, el corte inglés es un concepto más teórico que práctico. La mayoría de los aviones utilizan métodos de aterrizaje más modernos y seguros.
En el futuro, se espera que las tecnologías avanzadas de material y diseño permitan la reducción del corte inglés y su reemplazo por métodos más eficientes y seguros.
En resumen, el corte inglés es un concepto clave en la industria aérea que ha sido utilizado durante décadas. Aunque tiene sus beneficios, también tiene desventajas y ha perdido su relevancia con el avance de las tecnologías.
Es importante recordar que la seguridad es la prioridad número uno en la industria aérea y que los métodos de aterrizaje deben ser siempre seguros y eficientes.